jueves, 21 de abril de 2011

Gerda, Robert ....y Belchite.






Hace un rato he acabado de leer, la novela de Susana Fortes, “Esperando a Robert Capa”. La novela cuenta los inicios, como reportero de guerra, de Robert Capa, vista a través de la que fue, en vida y muerte, su mas fiel compañera, la también fotógrafa, Gerda Taro.

La novela en cuestión, cuyo guión, va a ser llevado a la gran pantalla el año próximo, esta escrita con un rigor, histórico, técnico y humano, que hacen que para un servidor, este texto, sea uno de los que mas me han gustado e impactado, de los que he leído, durante años.

Me ha gustado, porque la ambientación, tanto histórica y afectiva, raya la perfección. Toda la trama, que mas que trama, son acontecimientos históricos puros y duros, se relatan de forma amena, simpática, lejos de pedanterías, filosofías rebuscadas o vertientes demasiado estereotipadas.

Confieso, que para mi Robert Capa, con permiso de James Natchwell, es el mejor fotoperiodista de la historia, al menos cubriendo eventos bélicos. Siempre al lado de la acción, solia decir, que si una foto no es buena, es porque el fotógrafo, no se estaba suficientemente cerca...;

No obstante, os diré, que tras la lectura de este texto, la figura de mi admirado Capa, ira siempre ligada a la de su compañera, Gerda Taro. Mujer inteligente, como todas, peligrosamente para los hombres. Valiente, adelantada a su época y dolorosamente independiente, estoy seguro, de que a Capa, le hubiera costado mucho mas ser quien fue, si no llega a tener a Gerda, a su lado. Tras la muerte de ella, en Brunete, Capa empezó a morir mas deprisa, a la vez, que su legado fotográfico se fue agigantando, guerra tras guerra.

Mientras, leía el relato, quise pisar los lugares donde estuvieron, estos dos personajes. Fui a Belchite (Zaragoza): Este pueblo, esta destruido, desde que fue arrasado, durante una de las batallas mas sangrientas de la guerra civil. Los vencedores, decidieron dejarlo así, como homenaje a la heroica resistencia que opusieron, a la República.

Todavía están los restos de aquella carnicería: casas destruidas, trincheras, impactos en los muros de balas y metralla, fosas comunes...fui un Lunes, estaba solo, y así es como suelen aflorar, al menos en mi, los sentimientos mas profundos...

Creí oír el tableteo de las armas automáticas, el ruido seco de los morteros...y al lado de la trinchera, donde estaba sentado, me pareció ver, a Robert, que me decía: vamos tío, saltamos y nos vemos en la otra orilla que tenemos el sol de cara...

Os he dicho muchas veces, que mi oficio (que no mi profesión) es la fotografía. Y con la lectura de este libro y la visita a Belchite, me reafirmo, que la fotografía, es el arte de guardar, mediante la luz un instante, para recordarlo siempre, si es bueno; y si es malo, reflejarlo para que viendo la imagen del mismo, no volver a repetirlo.

Lo malo, es que en esto último, lo tenemos jodido, pues pese a Capa, Taro, Natchwell, Couso, Centelles, Smith etc. siguen habiendo muchos, demasiados, Belchite, Grozni, Vukobar, Sarajevo, Misrata... y no aprendemos.

Habra que continuar en la brecha. Hoy mismo me he despertado con la noticia de la muerte en Misrata de dos reporteros gráficos, bajo una lluvia de fuego de mortero.

Ojala, la labor de todas estas gentes, valga para evitar estas calamidades, aunque la verdad, pienso que lo tenemos crudo.

Por último, Susana, quiero darte las gracias, por esta novela, que aparte de impactarme, me ha hecho replantearme, muchas cosas, sobre la fotografía, así que la foto que inicia esta entrada y el resto de las de la galería correspondiente, te las dedico a ti y a dos amigos comunes, Gerda y Robert.

Y por cierto, no queda constancia de que ambos estuvieran en Belchite, pero crei verlos...

domingo, 3 de abril de 2011

Short circuit racer....






Hace mucho tiempo, antes, de Lorenzo, Pedrosa, Elias, Garriga, Pons, ...en España no habían circuitos. Bueno, ni circuitos, ni carreteras, ni infraestructuras, ni res de res., como decimos por mi tierra.
Si que había afición: me refiero como habréis podido deducir algunos, a las carreras de motos. Cuando por decirlo de alguna forma, se popularizan, es durante la década de los sesenta, cuando España, se lanza al desarrollo, entre otras cosas, por las divisas que entran, desde Europa, gracias al trabajo de los emigrantes (que cosas.....) y fabricas de motocicletas, tales como Bultaco, Montesa, Ossa, Ducati - Mototrans, empiezan también a alcanzar altas cotas de desarrollo, para los canones de la época.
Circuitos como tales, no habian. Y por razones obvias, el lugar mas apropiado para correr, cuando no hay circuito es la calle. Y cortando calles, algún poligono y alguna carretera nacional, aprovechando fiestas patronales, celebraciones patrioticas o cualquier onomastica de algún jerifalte del ramo, se empezaron a organizar carreras de forma mas o menos reglamentadas, que discurrian entre esquinas y balas de paja: Guadasuar, Xativa, Monserrat, La Bañeza (León)...



En la foto de arriba, pilotada por un competidor de la época, Pascual Royo, os podeís dar cuenta de que el asfalto era el mismo por donde se circulaba habitualmente (en Xativa, estaba hasta adoquinado), las protecciones minimas, el publico viendo los toros desde la barrera, y la moto una Bultaco TSS 125 refrigerada por aire, que dicen que junto a la Montesa Impala 125 era la moto ideal para aquello.
Se corria a saco. Con neumaticos esculpidos (nada de slick, ni chorradas similares...), con lluvia o sin ella y durante mucho tiempo, por amor al deporte...


Cuando digo a saco, me refiero a cuchillo, rozando carenados y balas de paja, como ilustro en esta toma, de otra TSS...


O controlando el par motriz de esta preciosa Ducati 24 horas, a base de gas y co....razón:



Estas carreras, se caracterizaban, porque los pilotos, mecanicos, acompañantes, formaban una familia. Pero de las de verdad: desde ayudarse mutuamente, viajar en la misma furgoneta o remolque, para compartir gastos, prestar la moto de recambio (el que la tenia), a otro compañero, etc.
Todo esto acabo, cuando alguien puso un adhesivo publicitario sobre aquellas máquinas: ahi, empezo a morir el deporte y empezo el negocio. Tambien las motos empezaron a correr mas, y aquellas carreras ya peligrosas de por si, se convirtieron en una quimera. La llegada de los circuitos permanentes hizo el resto.
Hoy en día la evolución de aquello, son las carreras de supermotard, que con motos de Enduro, corren por circuitos de carts, rememorando aquel pilotaje.
Ah y lo de short circuit racer o corredor de circuitos cortos, es como nos llamaban los ingleses, que pensando, que estos circuitos, eran como sus preciosas pistas cortas (short circuits), venian a correr aqui, para tras disputar una carrera, volverse a su isla y decir a todo el mundo lo locos que estabamos aquellos españoles...

Algún día me encontraras...

"Algún día nos encontraremos y me secaras todas mis lagrimas y me susurraras cosas dulces al oído abrazándonos, acariciándonos, oh...