
Acabo de terminar de leer, La insoportable levedad del ser, del escritor checoslovaco, Milan Kundera.
Aunque el texto, tiene ya varios años (lo escribió en 1984), y lo conocía, pues me lo habían recomendado en varias ocasiones, me he visto tentado hacia su lectura, hace tan solo unas semanas.
El autor, nos cuenta, a través de esta novela, los avatares de personajes, tales como Tomas, su mujer Teresa, sus amantes, etc. y nos va introduciendo en aspectos existenciales tales, como el amor, los celos, las infidelidades, las dudas existenciales...todo ello de forma comprensible, al menos relativamente, pues muchos autores, cuando abordan temas de índole metafísica, espiritual o religiosa, dada la complejidad y profundidad, de los temas tratados, caen en un extraño tipo de pedantería, que tan solo llega a la comprensión, de los mas iniciados en la materia o ocasionando, el aburrimiento en la mayoría de sus lectores.
Ambientada, en Praga, durante la ocupación soviética, en 1968, basándose en las vivencias cotidianas de sus personajes, trata de un tema tan complejo, como el de la inutilidad de la existencia, así como del retorno o no, a algunos momentos de la existencia, para poder dotar a esta de sentido.
También durante toda la novela, critica duramente al comunismo y a todos los desmanes cometidos por este.
Novela abstracta, durante muchos momentos, pero que cautiva desde el principio y que va tomando sentido, mientras transcurre la lectura de la misma.
La foto que he elegido, para ilustrar esta entrada, es una antigua toma, de unas hojas de otoño, caídas sobre un estanque: su levedad las hace, flotar sobre las aguas de la existencia, para al menos, evitar que se hundan en el fondo de los olvidos...
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