sábado, 17 de septiembre de 2016

Los tiempos están cambiando...



A estas alturas, ya sabrás que me gusta y mucho la fotografía. Esta disciplina artística la vengo siguiendo desde hace muchos años. He tenido la suerte de ver la transición que supuso el cambio de lo analógico a lo digital. Cambiamos los reveladores químicos por potentes software, que sin contaminar y eso si con mucha menos magia, desplazaron al rodinal, colodión etc. Los potentes sensores de nuestras Dslr, arrinconaron a las legendarias emulsiones Kodak, Fuji, Agfa...
 Todo aquello hizo que la fotografía llegara al gran publico y todo el mundo se sintiera fotógrafo: piratería, devaluación e intrusismo dieron al traste con del negocio y trabajo fotografico, tal y como era.
Con la llegada de los móviles ya entramos en la masificación y en la zafiedad, características consecuentes de la era digital en la que para bien o mal, nos hallamos inmersos.
 Pero no pasaran. Todavía quedamos, muchísimos aficionado y profesionales que a la hora de hacer la foto pilotamos la cámara, para con las herramientas que dispone, dobleguemos esa maravillosa materia prima que es la luz. Y ademas las revelamos en papel, espacio este donde se ven tanto las grandezas como las miserias de la toma y no en la pantalla. Y de cámaras quería hablar. Las Dslr, reinas de la fotografía con mayúsculas, son cámaras analógicas con un soporte informático, en forma de sensor, procesador y software. Son fantásticas, pero pesan abultan y son poco discretas. Lo de poco discretas, tiene su aquel cuando de fotografía callejera se trata, pues como vivimos en una sociedad estúpida, cobarde y zafia, a veces hay imbécil o imbecila, que estando en medio de la calle rodeados de gente, se molestan porque un fotógrafo tome una imagen donde aparece. Ya sabéis, todo el mundo tiene derechos, pero obligaciones, cuanto menos mejor...perdón me estoy desviando del tema.
 Las cámaras compactas, cada vez se venden menos. Son camaras estupidamente engordadas con una cantidad indecente de megapixeles, que su pequeño sensor no puede soportar pero que son ligeras y discretas. Son cámaras para apretabotones y poco mas. Y los moviles les comen el terreno y los fabricantes tienen que seguir viviendo. Con lo cual vamos a asistir a la segunda revolución de la fotografia digital... Las mirrorless y las camaras compactas avanzadas...


 Esta camara que veís, es un Olympus ST1 (en algunos mercados y en Europa desde este año ST1s).
Servidor la compro como segundo cuerpo por aquello de no ir cargado, cuando sale de viaje; es una cámara que dispara en archivo Raw (el de los fotógrafos, no el de los apretabotones...) tiene un zoom que va desde 28mm hasta 300mm con apertura fija a 2,8f y un procesador y software de ultima generación. estabilizador, filtro nd incorporado, wifi...
 La tengo año y medio y me ha fundido los esquemas...Para fotografía de viajes, callejera e incluso deportiva cumple mas que bien. Mi querida, respeta y mimada Olympus E30 (Alias la vieja dama Sayuri), en materia de objetivos supera a la peque, pero en materia de software no la alcanza.
 Y es una compacta; las Mirrorless, futuro de la fotografia en el segmento aficionado, aficionado avanzado, al menos hasta que se mejore la velocidad de enfoque y los rendimientos del sensor a altos Isos, son del tamaño reducido de estas compactas: pero con objetivos intercambiables que gracias a su variedad y fabricación superan a estos objetivos "microscopicos" de las compactas de gama alta.
 En la photokina de este año, los grandes fabricantes, ya han presentado modelos que siguiendo la senda de Olympus, están destinados a representar la misma revolución que cuando hace 80 años, Leica saco sus 35mm M y arrincono las enormes cámaras de 135, 6 x 6 etc: la fotografía cambio para siempre.
 Aun utilizo la E30. Cuando voy con colegas que llevan equipo similar al mio, por aquello de no dar la nota. Cuando se trata de hacer fotos en situaciones dificiles o cuando me apetece usar mis lentes OM. O simplemente cuando quiero sentir el peso de la mochila a la espalda.La ST1, la utilizo ya al 50/50 y resuelve el 95% de stuaiciones de la toma...
 La foto de arriba esta tomada con la peque (cariñosamente "La mosca")...como podréis ver los tiempos están cambiando...



sábado, 10 de septiembre de 2016

Ya esta aquí....



El color de los campos de arroz de mi bendito Reino de Valencia me indican el paso del tiempo, que cada vez me obsesiona mas. El plateado de sus aguas en primavera, que da paso al verde lujurioso del verano; a su vez, a final del mismo, empieza a dorarse, como se ve en la foto e indica que hay que recolectar tan preciado manjar y que el otoño llega. Tras la siega, los arrozales se tornan de un amarillo pálido de formas abstractas que indican la proximidad del invierno y de que otro año empieza a morir...
 Cuando percibo esos colores preludio del otoño, que año si y año también, capturo con mis cámaras
tengo sensaciones contrapuestas: llegan mis estaciones favoritas, otoño e invierno, con sus días cortos y reflexivos. Su frescor y la luz suave de sus días. Vuelve todo a la normalidad, lejos de la algarabía y zafiedad del verano. Y por otra parte, veo que el tiempo se nos escapa y deja obsoletas muchas cosas que al menos yo amo y machaca sin compasión a personas y seres a los que también, como no puede ser de otra forma quiero con locura.
 La vida es cruel: poco a poco queriendo o no, llegaremos a destino. Cada año que pasa es una medida menos para llegar al final. Pero que cojones, disfrutemos del camino y que este lo pudiera recorrer siempre bajo un cielo gris de otoño o invierno.






viernes, 2 de septiembre de 2016

El templo...



Monza es la catedral de la F1. Junto a Spa, Monaco y el viejo ring, forman parte de la leyenda, del arte, que otrora, fue, el juego mas noble, duro y heroico de la historia. Aquí os invito a dar una vuela al circuito de Monza tal como era en aquella época ¿quien se monta?

Se partia de una larga recta, que hoy en día esta cortada por una chicane. En el 67 se llegaba a final a unos 315 km/h. Hoy en día creo que pese a la chicane se llegara mas menos igual. Lo que no impide tener que hacer una frenada suave (al menos en 67)  antes de encarar en quinta a fondo la curva grande. Curva que se pasa a 250 km/h y que lleva a otra rápida a derechas, variante de la Roggia (con chicane incluida en la actualidad..) que lleva a las eses de Lesmo, una sucesión de curvas a derecha, donde la tracción, el agarre y la carga aerodinámica (hoy en día) es fundamental, pues en la salida de Lesmo, hay que pisar a fondo, en otra recta en bajada, que nos lleva al vialone y de allí a la subida que da a un viraje a izquierdas sumamente rápido y técnico de nombre Ascari, donde hoy en día hay antes de la entrada otra chicane. En el 67, era la curva que mas destrozaba a los pilotos, pues se entraba a 280 km/h, "aguantando" los trallazos de la dirección a fuerza bruta ejercida con los brazos.
 El año en que Ritchie Gunther, americano el, gano con el voluminoso, aullador y pesado Honda RA300, no pudo recojer la copa, pues no sentía los brazos...
 Bien, de Ascari, enncaramos la contrarecta que al final se llega a 290 km/h, para encarar otro monumento a la F1, junto a Eau Roig, en Bélgica: la parabólica. Esta curva, se hace en segunda: hay que trazarla con mimo, pues se cierra, parece que se abra y se cierra otra vez. En esa curva, murio el unico campeón del mundo a titulo postumo : Jochen Rindt.
 En 1970, cuando ya era campeón del mundo, durante la sesión de entrenos, tras un zig zag que acabo tocando en un muro al final de la contrarecta, se salio con su Lotus y murió en el acto. Era la Bloody Age de la F1. Coches rápidos, que parecían latas de coca cola y que descuidaban la seguridad en beneficio de la velocidad.
 Afortunadamente, si en algo a mejorado de forma espectacular la F1, es en seguridad, Y aunque pienso que la F1, es un deporte de riesgo, cada vez lo es menos. Pero por favor...que Monza y su espíritu no se pierdan nunca.


Algún día me encontraras...

"Algún día nos encontraremos y me secaras todas mis lagrimas y me susurraras cosas dulces al oído abrazándonos, acariciándonos, oh...